La muerte como generadora de vida.

Es triste ver como la mayoría de las personas dejamos que se nos vaya la vida como agua entre la manos, de una manera infame, sin apreciar cabalmente lo que significa vivir.

Así, sumergidos en el día a día, sin tener una plena consciencia de nuestro tiempo, de nuestro paso por este “instante” que llamamos vida, dejamos para después, para otro día, para cuando haya tiempo, las cosas importante de la vida y nuestra oportunidad de vivir y disfrutar de nuestra vida.

Es como si asumiéramos la idea de que somos eternos, de que la vida nos estará esperando para cuando haya tiempo o que tenemos la certeza de que mañana despertaremos pero la realidad es que lo primero no es cierto y lo segundo nadie puede asegurarlo, nos vamos a la cama sin la certeza de que mañana volveremos a abrir los ojos.

Quizá, a estas alturas estés pensando que soy un pesimista recalcitrante y puedo decirte que nada esta más lejos de la realidad, generalmente busco ver el lado bueno de las cosas, trabajo para sacar el mayor provecho de las cosas y las situaciones que vivo.

Entonces -tal vez te estés preguntando- porque he escrito lo anterior, verás, la realidad lo que buco con todo esto es que voltees tus ojos hacia la vida para que la aproveches, para que realmente vivas y no sólo sobrevivas.

 

Reconocer la muerte es abrir una puerta que te lleva a la vida.

Si, a la gente no le gusta hablar de la muerte por esa razón busca evitar el tema, como si el evitarlo nos hiciera inmortales y el momento de irnos de “aquí” se esfumara, sin embargo lo único que esto hace es que creemos la ilusión de que tenemos todo el tiempo y que la vida estará ahí esperando por nosotros, sólo para darnos cuenta –cuando el tiempo ya se ha ido- que esto no es cierto.

Pude parecer absurdo pero hace tiempo aprendí que cuando asumes la muerte como una realidad, cuando aceptas que eres un ser finito, cuando aceptas que en algún momento tu vida se va a extinguir, la vida cobra un mayor sentido, una mayor importancia y la valoras más.

Déjame planteártelo de esta manera, imagina que te gusta mucho bailar y que estas en una fiesta en donde la música que tocan es de lo mejor para hacerlo, los anfitriones se acercan a ti y te comentan que el grupo sólo tocará por dos horas. ¿qué harías? ¿te quedarías sentada(o) a esperar que pases el tiempo? Es muy seguro que te pararías a bailar para aprovechar al máximo ¿no es cierto? Pues te comento que las notas que suenan en ti y las que suenan en mi, en algún momento dejarán de sonar así que porque no comenzamos a bailar.

Si, no es grato saber que nos vamos a morir, pero como alguien lo dijo algún día: “cuando nacemos, lo único que tenemos seguro es que nos vamos a morir”, siendo así, no dejes que la vida se te vaya infamemente sin disfrutarla.

Si, la vida nos ofrece contrastes, altas y bajas, como lo he dicho antes, no vivimos en mundo feliz, pero a pesar de ello, cada día la vida te brinda oportunidades y momentos para disfrutarlos para sentirte vivo para en verdad vivir y no sólo verla pasar pero es necesario de que tomes consciencia de que el tiempo pasa, que cada momento es una oportunidad que no volverá, que es ahora el momento de vivir.

Por eso, busca aprovechar cada instante que la vida te ofrece para expresar lo que sientes y permitirte sentir, para experimentar nuevas cosas, para entregar lo mejor de ti en aquello que hagas y a aquellos con los que convives, busca crecer como persona y disfrutar mientras lo haces al tiempo que impulsas a otros a hacer lo mismo, aprovecha el tiempo y tu paso por la vida.

No, no esperes al mañana para hacerlo pues nadie tiene la certeza que al nacer el nuevo día volverá a abrir los ojos, pero si sucede, la buena noticia es que tendrás una nueva oportunidad para vivir, para realmente vivir.

Recuerda: Reconocer la muerte es abrirle la puerta a una vida más plena.

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Te propongo ser emisario de buenas noticias.

Hoy más que nunca sea hace necesario aprender a dirigir nuestra atención y nuestro pensamiento, de no hacerlo seguiremos expuestos a ser contaminados con contenidos basura que otros desean que consumamos y sólo nos llevan a vivir en un estado de estrés permanente, minando nuestro bienestar emocional y nuestra calidad de vida.

Y esto es así porque los diferentes medios de comunicación a los que se tiene acceso –prensa, radio, televisión- y desafortunadamente, también, las redes sociales están inundados de una serie de publicaciones de carácter negativo, alarmante, amarillista o de nota roja, esto trae como consecuencia que la gente viva en un estado de ansiedad, preocupación, temor, negatividad constante, resultado de esta exposición a ese contenido basura.

Aquello en lo que te enfocas se expande.

Luego entonces, una de las cosas que debemos hacer es darnos cuenta que si bien es cierto existen cosas desagradables y negativas en nuestro entorno también existen cosas a las que vale la pena prestar nuestra atención, cosas que son estimulantes, que nos hablan del crecimiento, cosas que hablan de la bondad de la gente y la belleza de la vida.

Sin embargo, debido a esta tendencia generalizada de destacar lo malo, vivimos en un estado de negatividad que sea ha convertido en el estado natural de la mayoría de las personas.

¿Por qué se da esto? es importante señalar que nuestro cerebro fue equipado para estar atento a las cosas negativas que suceden. Este mecanismo tenía la función de mantener en alerta a nuestros antepasados ante aquellas cosas que podían ser interpretadas como amenazas, aquellas cosas peligrosas que sucedían en el entorno y ponían en riesgo su seguridad con la finalidad de mantenerle a salvo y preservar su vida.

Dicho mecanismo sigue funcionando hoy en día en nuestro cerebro y aunque sigue siendo útil en algunos momentos, desafortunadamente hay otros en los que puede actuar en nuestra contra al sobre sobredimensionar o interpretar como amenaza, algunas situaciones que no necesariamente lo son.

Es precisamente este mecanismo el que nos lleva a dirigir nuestra atención y nuestro enfoque hacia el lado malo de las cosas, hacia las cosas negativas y por eso es tan fácil que prestemos atención y nos enfoquemos en ellas, el problema es que esta tendencia afecta nuestro bienestar emocional, nuestro desempeño cotidiano y en consecuencia nuestra calidad de vida.

Por eso, hoy en día se hace necesario que podamos prestar atención y dirigir nuestro pensamiento hacia aquellas cosas buenas que también existen en la vida y en el mundo porque, si bien es cierto, no podemos negar las cosas malas que están sucediendo, también es cierto que, día a día, en nuestra vida suceden cosas buenas, maravillosas, cosas hermosas en las que podríamos y sería conveniente enfocarnos para alimentar a nuestro ser de una manera más positiva y más útil. Pues son estas situaciones precisamente, las que pueden llevarnos a reconocer y a reconectarnos con lo bueno de la vida y de la gente, a experimentar gozo por la vida y por lo que vivimos y nos van a permitir enfocar nuestras energías y nuestras acciones en una dirección mas estimulante y enriquecedora.

Porque lo creas o no, aquello en lo que te enfocas se expande e influye fuertemente tu forma de pensar y de actuar, en tu forma de experimentar tu vida. Por eso quiero preguntarte: ¿cómo quieres que sea el mundo en el que vives? ¿cómo quieres que sea el mundo que vean y vivan tus hijos, tus seres queridos?

Tú puedes hacer tu parte para hacer de este mundo algo mejor y es por eso que quiero hacerte una invitación para que te sumes a crear una movimiento de influencia positiva empezando por dirigir tu atención y tus pensamientos hacia aquellas cosas buenas que te rodean, las cosas buenas que están sucediendo día con día en “el mundo que vives” y claro esta, no sólo ha ser observador de lo bueno, sino a ser un creador, un “provocador” de cosas buenas, de buenos momentos, de experiencias enriquecedoras y constructivas.

Te invito a ser un “emisario” de buenas noticas, ya basta de mensajes negros y desalentadores, seamos emisarios y actores de cosas que estimulen y nos lleven a crear esperanza en los demás y en nosotros mismo, a descubrir y compartir todo lo bueno que la vida nos ofrece, a descubrir y compartir lo bueno que las personas son capaces de dar y hacer por los demás, porque a pesar de todo, sigo creyendo que en cada uno de nosotros hay una enorme bondad, una gran capacidad para crear armonía, para experimentar buenos sentimientos y compartirlos con otros, generando así “una onda expansiva” de bienestar.

Tú y yo, juntos podemos comenzar a transformar “el mundo” en el que vivimos, la cuestión es saber si lo deseas, si estas dispuesto a hacer tu parte.

Recuerda: Lo que esta mal siempre esta presente, lo que esta bien también ¿qué quieres ver?

 

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Cuando las Cosas no Salgan Bien, No te Pelees Contigo.

Hace unos días, platicando con un grupo de personas involucradas en un programa de formación para generar cambios a nivel personal, me decían que habían comenzado a aplicar algunas de las estrategias aprendidas en sesiones anteriores y que después de mantener su nueva conducta durante unos días, “de pronto” aparecía nuevamente la conducta problema, esa que estaban buscando cambiar y que eso les hacía sentir molestas, decepcionadas y frustradas con ellas mismas.

Cuando entras en un proceso de cambio personal, lo haces deseando dejar atrás -el estado actual- alguna conducta o forma de pensar que no te es útil, no te gusta o te genera problemas. Parte de ese proceso, implica identificar el sustituto de esa conducta o pensamiento, esto es, el estado deseado. Definir la manera cómo quieres actuar o pensar en oposición a lo que ya no quieres seguir haciendo. Así por ejemplo tendríamos: Comer en exceso por Comer saludablemente, llevar una vida sedentaria por tener un programa de actividad física al día, o enojarse con facilidad por manejar inteligentemente las emociones.

Con ese objetivo en mente –el estado deseado- las personas inician el proceso. Durante los primeros días, cargadas o cargados de entusiasmo y buenas intenciones, las cosas parecen “ir sobre ruedas” con la práctica de la nueva conducta, sin embargo, es probable que en algún momento “aparezca” la conducta no deseada.

Ante este tipo de situación, es común que muchas personas suelan sentirse como las personas de las que te hablé al principio de esta artículo: molestas y decepcionadas, ante lo que ellas juzgan un fracaso. Y cuando esto sucede, generalmente se generan ideas de incapacidad para alcanzar el resultado deseado: “otra vez estoy en las mismas”, “haga lo que haga nunca voy a poder con esto”, “que débil soy… siempre termino haciendo lo mismo”, “que tonto, otra vez volví a las andadas”, “como soy…” sólo por citar alguna ideas.

De poco o nada sirve el que te enojes y te pelees contigo mismo o contigo misma cuando durante tu proceso de cambio o mejora personal, te has equivocado o las cosas “no salen bien”. Pelearte contigo, lo único que hará es que pierdas infamemente tu tiempo y tu energía, y sobre todo que afectes tu confianza personal y la posibilidad del cambio.

La realidad es que mientras logras el cambio, existen muchas posibilidades de que puedan aparecer las conductas o pensamientos que estamos tratando de sustituir, y es importante que las aceptemos como parte natural del proceso, preparándonos así para su aparición.

Cuando aceptas estas “recaídas” como parte natural del proceso, cuando esto sucede, difícilmente afectarán tu estado de ánimo y no perderás tu tiempo ni tu energía peleándote contigo misma(o). En lugar de ello, lo mejor es “retomar” el camino, volver a meterte en la “ruta correcta”. Así por ejemplo si tu objetivo es comer saludablemente y al medio día comiste “eso” que sabes no es lo mejor para ti, en lugar de “golpearte” verbalmente y experimentar sentimientos de culpa, teniendo en mente tu objetivo, sólo retoma la “ruta”, la próxima vez que comas algo, cuida que sea saludable.

Muchas personas suelen quedarse “atascadas” en lo que hicieron mal, centrando su atención en la “falla” o el “error”” y se lo repiten una y otra vez mentalmente. Práctica nada útil para tu objetivo. ¿No lo crees?

En lugar de pensar o centrar tu atención en el error, te sugiero hacer algo que en esos casos puede ser mucho más útil para ti, que pienses en las veces en que tus decisiones y tus acciones sí te han llevado por el camino correcto, contribuyendo a que logres el Resultado Deseado.

Tomando nuevamente el ejemplo anterior: si bien es cierto que al medio día comiste lo que no debías, lo cierto es que durante los últimos días lo has estado haciendo bien, ¿porqué no enfocar tu atención en eso?, en las veces en que has hecho lo necesario para alcanzar tu objetivo “comer saludablemente”. El hacerlo así, además de mantenerte en el camino correcto, tiene un efecto estimulante, pues al hacerlo te concentras en las cosas que has hecho bien y eso te conecta con sensaciones y sentimientos positivos y útiles que te llenan de fuerza y de poder, estados de plenitud de recursos, lo que te lleva a ganar mayor confianza y control sobre ti misma(o) percibiéndote con la capacidad para lograr aquello que te propones.

Así que ya lo sabes, si estás buscando mejorar tu forma de actuar o de pensar y has decidido iniciar el proceso, cuando las cosas no salgan de lo mejor, no te pelees contigo, ni te concentres en el error, sólo retoma el camino teniendo en mente lo que deseas lograr y recordando todas esas veces en que lo has hecho bien. Estoy seguro que de ser así, pronto estarás haciendo realidad tu cambio.

La pregunta no es si te vas a caer, la pregunta es: ¿Qué vas ha hacer cuando te caigas?

¿Crees que el articulo puede ser útil? si es así, te agradeceré lo compartas con quien pueda beneficiarse de él o a través de las redes sociales. 

 

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¿Emoción o Transformación?

Algunas personas me preguntan que si me dedico a motivar a la gente, otras más me dicen que soy un buen Motivadormotivador. Quizá hace algunos años me hubiera sentido halagado al recibir esos comentarios, hoy no es así.

Para algunos tal vez resulte extraño lo que acaban de leer -sobre todo cuando muchas personas buscan ser motivadas- ahora trataré de explicarte porque lo digo.

Con el paso de los años, a más de buscar generar sólo motivación en las personas, al hacer mi trabajo, mi objetivo es provocar una verdadera transformación en aquellos que me otorgan su confianza al solicitar mis servicios o participar en algún proceso de formación.

Hoy, suelo comparar la Motivación – esa que se “dispara” en la gente que asiste a la mayoría de los cursos, Coca colaconferencias y talleres de “formación”- con el gas de la Coca Cola, que una vez que destapas la botella, el gas sube de inmediato, creándose una respuesta evidente y expansiva pero que pasados algunos segundos, -ese gas- desaparece y el liquido vuelve a tomar su dimensión real, ¿no es cierto?

Eso es lo que sucede precisamente con muchas de las personas que asisten a esos eventos, una vez “agitadas” sus emociones, al abandonar el lugar, salen “llenos de gas”, motivados, deseando cambiar su vida y comerse al mundo. La realidad es que en pocos días, todo volverá a “su nivel” quedando todo en sólo deseo.

Conozco a varías personas que han tomado todo un programa de formación atravesando por sus diferentes niveles, que vivieron muy entusiasmados y que con el paso del tiempo no lograron un cambio significativo en su vida. Algunas de ellas experimentando las mismas limitaciones que tenían al principio.

Esa es una de las razones por las que no comulgo con esos procesos de formación en los que la dinámica esta dirigida a “mover” las emociones de la gente, que en un momento pueden ser muy impactantes pero al poco tiempo su efecto desaparece sin que suceda algo realmente significativo en la vida de esas personas.

Con lo anterior no quiero decir que un proceso de formación debe estar ausente la emoción, en lo absoluto. Estoy convencido que la emoción es un componente fundamental para provocar el cambio, pero la emoción por si sola, no alcanza para crear y consolidar un verdadero cambio.

 

El objetivo, además de generar emoción, es ofrecer las “herramientas” necesarias para promover, facilitar y consolidar el cambio. Dicho de otra manera, enseñar el “Cómo”: Cuáles son los pasos, las estrategias y las acciones que habrán de llevarse a cabo y el cómo hacerlo.

Así, podríamos decir que la emoción es el primer paso para el cambio. Esto trae a mi mente lo que le escuche decir a uno de mis maestros: Richard Bandler –uno de los creadores de la Programación Neurolingüística- Cuando terminábamos una sesión de entrenamiento nos dijo: “Ahora, que salgas de aquí, cuando veas a los ojos de otra persona, regálale esperanza en tu mirada”.

A mi me parece genial tener la capacidad de poder hacerle sentir a otra persona, que tiene la posibilidad de mejorar su vida, ayudarle a ver las opciones que tiene para ir más allá de lo que ha ido pero eso es sólo el principio. El siguiente paso es enseñarle cómo llegar ahí, que necesita hacer para lograrlo. Desafortunadamente esto es lo que difícilmente encuentras en la mayoría de los procesos que se ofrecen.

Entonces, el verdadero cambio tiene que ver con algo más, exige ir a un nivel más profundo pero al mismo tiempo practico. Saber por ejemplo: cómo cambiar creencias limitantes por otras más útiles y potenciadoras, cómo deshacerse de emociones que dañan y mantienen estancada a una persona y como crear estados que nos llenen de poder y seguridad, cómo deshacerse del miedo o transformarlo en una fuente de poder. Cómo generar nuestra propia motivación cuando la necesitamos. Es transformar el conocimiento en algo útil y empoderador pero sobre todo que las personas aprendan a utilizar ese conocimiento sin depender de otros para crear su transformación personal. Cuando esto sucede el conocimiento dejar de serlo para convertirse en sabiduría.

Entonces el objetivo de un verdadero proceso de crecimiento o cambio personal no trata sólo de entusiasmar o motivar a la gente sino en verdad transformarla, dotándola del poder (“los cómos”) para que pueda hacerlo.

Por ello, antes de enrolarte en una programa de formación debes asegurarte de que es lo que ofrece éste y cuales han sido los resultados del mismo –con otras personas– no a corto sino a largo plazo.

Metamorfosis1

Y si, no soy motivador, soy un facilitador de procesos de cambio, por eso cuando me pregunta a que me dedico –puede se que para algunos puede sonar muy pretencioso- mi respuesta es: Me dedico a transformar vidas.

SI tienes algún comentario, inquietud o pregunta en relación al contenido de este articulo por favor házmelo sabe.

 

Cómo siempre, mucho agradeceré si decides compartir esta información con otras personas y a través de las redes sociales.

 

Un abrazo

 

Guillermo Erazo

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Relaciones Peligrosas

¿Como Terminar con una Relación Dañina o Peligrosa?

Relaciones PeligrosasHace algún tiempo vino a verme una persona con la finalidad de solucionar un problema que vivía en su relación de pareja. Desde hacia ya unos meses -me dijo- su pareja mostraba poco interés en la relación y aunque ella había intentado hablar del tema, él evadía o restaba importancia a la situación argumentando que no pasaba nada. Además de esto, existían conductas que le hacían pensar que él mantenía una relación con otra persona y cuando lo cuestionaba sobre esto, él respondía que no era así, que todo eran sólo ideas mal fundadas y que si salía era porque requería tiempo para él, para poder pensar y que si llegaba tarde, era debido a las exigencias de su trabajo. A pesar de lo que él argumentaba, existían evidencias que decían lo contrarioTodo esto, aunado a las sentimientos de insatisfacción, molestia, duda y temor que ella experimentaba, le llevaron a buscar ayuda.

Después de hacer un análisis de la situación y revisar todo lo que estaba sucediendo – teniendo en cuenta todas la evidencias- y habiendo intentado hablar con él –más de una vez- sin obtener una respuesta favorable, ella llegó a la conclusión de que lo mejor era terminar con la relación.

Sin embargo, después de haber tomado la decisión de separarse, hubo un momento en que la duda nuevamente hizo su aparición:

– “¿Y si realmente estoy equivocada?”

– “¿Y si tomo la decisión y me doy cuenta que no fue la mejor?

– “Tal vez yo estoy viendo las cosas mal… ¿Y si en verdad me quiere?

Expresiones como estas son las que una persona suele decirse a si misma cuando, inmersa en una relación que no es satisfactoria, viven esperando que esta mejore sin que esto suceda. Lo que, generalmente, trae como resultado que la relación se mantenga -en esas condiciones- de manera indefinida.

En otras ocasiones, también he escuchado expresiones como las siguientes:

– ¿Qué voy hacer yo sola?

– ¿Quién me va a querer a esta edad?

– ¿Y si nadie se fijan en mi? / Tengo miedo de quedarme sola

– Después de todo, se ha portado bien conmigo

Relaciones que dañana

Desafortunadamente, hay quien aún dándose cuenta que la relación no les aporta lo suficiente para sentirse bien ni es una relación saludable, se mantienen en ella experimentando sentimientos que van de la insatisfacción a la frustración pasando por la molestia para terminar atrapados en el temor que les paraliza y les impide actuar.

Pero ¿Qué lleva a una persona a vivir de esta manera, a permitir que esto suceda?

Aunque pueden existir varios factores para que esto suceda, hay uno que suele estar presente como una constante en muchas de estas relaciones, que impide el romper con ellas, manteniéndose encadenados y sufriendo sus consecuencias. Una pobre autoestima.

Se dice que la falta de autoestima esta en el origen de muchos de nuestros problemas.

Cuando no tenemos confianza en nosotros mismos o dudamos de nuestras capacidades y de nuestro valor como seres humanos, solemos buscar a otros para tratar de “llenar nuestros vacíos” para compensar nuestras carencias y sentirnos seguros.

La necesidad de ser aceptada/o, aunada al sentimiento de no ser digna/o de ser amado, vuelve -a quien así lo vive- peligrosamente vulnerable, llevándole a conceder y aceptar situaciones que le ponen en desventaja y atentan contra ella, abriendo además el camino de la dependencia.

Así, algunas personas tienden conceder a otros el poder de dirigir sus vidas, otorgándoles a estos cualidades que no poseen, lo que puede verse reflejado en expresiones como estas: “El me dio la fuerza necesaria para…” o “sólo con él logro ser…” y al conferirles ese poder se vuelve más difícil romper esas cadenas: “Que voy a hacer sin él…”

Pero además, su falta de autoestima, de valor propio, les impide ver con claridad que no fueron los otros sino ellos mismos quienes lograron y pueden lograr las cosas, el problema es que la percepción que tienen de si mismos y su dificultad para ver con claridad la realidad, les lleva a distorsionarla de forma muy desfavorable para ellos, reforzando al mismo tiempo la idea limitada que tiene de si mismos.

Por esa razón, la única manera de terminar con relaciones que pueden volverse dañinas y peligrosas, de establecer relaciones sanas y equilibradas y al mismo tiempo de establecer una mejor relación con la vida y con el mundo, es trabajando para establecer una mejor relación con uno mismo.

Trabajar en la construcción o reconstrucción de una autoestima sólida y bien estructurada, la que se inicia con la auto-aceptación de lo que uno es, la aceptación de que somos seres imperfectos y que como tales, tenemos defectos o déficits y que no por eso, dejamos de tener valor como seres humanos. Sólo en la medida que lo reconocemos y lo aceptamos podemos comenzar a trabajar en ello, de otra manera, al negarlo, “no existen” y al “no existir” no habrá necesidad de modificar nada.

Una vez identificados y aceptados, es importante comenzar a trabajar en ello, en hacer las paces con uno mismo, resolver y soltar las cosas pendientes o inconclusas, perdonar y perdonarnos. Deshacernos de ideas erróneas y limitantes, de cosas que no tiene ningún valor y ningún sentido seguir cargando. Comenzar a enriquecer la forma de vernos a nosotros mismos, expandir nuestros limites, entender que lo que aquello que pensaba o paso ayer puede ser visto e interpretado hoy de una manera diferente. Comenzar a ver lo que en verdad somos y no lo algún día nos hicieron creer y que en algún momento aceptamos, como si no hubiera ninguna otra posibilidad para nosotros. Aprender a vernos como seres valiosos, dignos de amor y de respeto. Comenzar a vernos como seres capaces y con el mismo derecho que quien esta dispuesto a asumir la responsabilidad sobre su vida para construir su felicidad y lograr vivir una vida más plena.

Liberarse

Comenzar a construir una auto-estima solida y bien estructurada, tal vez requiera del apoyo de un profesional en un principio –para resolver cosas- pero lo más importante es que depende de que tú lo decidas.

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