Algunas personas me preguntan que si me dedico a motivar a la gente, otras más me dicen que soy un buen Motivadormotivador. Quizá hace algunos años me hubiera sentido halagado al recibir esos comentarios, hoy no es así.

Para algunos tal vez resulte extraño lo que acaban de leer -sobre todo cuando muchas personas buscan ser motivadas- ahora trataré de explicarte porque lo digo.

Con el paso de los años, a más de buscar generar sólo motivación en las personas, al hacer mi trabajo, mi objetivo es provocar una verdadera transformación en aquellos que me otorgan su confianza al solicitar mis servicios o participar en algún proceso de formación.

Hoy, suelo comparar la Motivación – esa que se “dispara” en la gente que asiste a la mayoría de los cursos, Coca colaconferencias y talleres de “formación”- con el gas de la Coca Cola, que una vez que destapas la botella, el gas sube de inmediato, creándose una respuesta evidente y expansiva pero que pasados algunos segundos, -ese gas- desaparece y el liquido vuelve a tomar su dimensión real, ¿no es cierto?

Eso es lo que sucede precisamente con muchas de las personas que asisten a esos eventos, una vez “agitadas” sus emociones, al abandonar el lugar, salen “llenos de gas”, motivados, deseando cambiar su vida y comerse al mundo. La realidad es que en pocos días, todo volverá a “su nivel” quedando todo en sólo deseo.

Conozco a varías personas que han tomado todo un programa de formación atravesando por sus diferentes niveles, que vivieron muy entusiasmados y que con el paso del tiempo no lograron un cambio significativo en su vida. Algunas de ellas experimentando las mismas limitaciones que tenían al principio.

Esa es una de las razones por las que no comulgo con esos procesos de formación en los que la dinámica esta dirigida a “mover” las emociones de la gente, que en un momento pueden ser muy impactantes pero al poco tiempo su efecto desaparece sin que suceda algo realmente significativo en la vida de esas personas.

Con lo anterior no quiero decir que un proceso de formación debe estar ausente la emoción, en lo absoluto. Estoy convencido que la emoción es un componente fundamental para provocar el cambio, pero la emoción por si sola, no alcanza para crear y consolidar un verdadero cambio.

 

El objetivo, además de generar emoción, es ofrecer las “herramientas” necesarias para promover, facilitar y consolidar el cambio. Dicho de otra manera, enseñar el “Cómo”: Cuáles son los pasos, las estrategias y las acciones que habrán de llevarse a cabo y el cómo hacerlo.

Así, podríamos decir que la emoción es el primer paso para el cambio. Esto trae a mi mente lo que le escuche decir a uno de mis maestros: Richard Bandler –uno de los creadores de la Programación Neurolingüística- Cuando terminábamos una sesión de entrenamiento nos dijo: “Ahora, que salgas de aquí, cuando veas a los ojos de otra persona, regálale esperanza en tu mirada”.

A mi me parece genial tener la capacidad de poder hacerle sentir a otra persona, que tiene la posibilidad de mejorar su vida, ayudarle a ver las opciones que tiene para ir más allá de lo que ha ido pero eso es sólo el principio. El siguiente paso es enseñarle cómo llegar ahí, que necesita hacer para lograrlo. Desafortunadamente esto es lo que difícilmente encuentras en la mayoría de los procesos que se ofrecen.

Entonces, el verdadero cambio tiene que ver con algo más, exige ir a un nivel más profundo pero al mismo tiempo practico. Saber por ejemplo: cómo cambiar creencias limitantes por otras más útiles y potenciadoras, cómo deshacerse de emociones que dañan y mantienen estancada a una persona y como crear estados que nos llenen de poder y seguridad, cómo deshacerse del miedo o transformarlo en una fuente de poder. Cómo generar nuestra propia motivación cuando la necesitamos. Es transformar el conocimiento en algo útil y empoderador pero sobre todo que las personas aprendan a utilizar ese conocimiento sin depender de otros para crear su transformación personal. Cuando esto sucede el conocimiento dejar de serlo para convertirse en sabiduría.

Entonces el objetivo de un verdadero proceso de crecimiento o cambio personal no trata sólo de entusiasmar o motivar a la gente sino en verdad transformarla, dotándola del poder (“los cómos”) para que pueda hacerlo.

Por ello, antes de enrolarte en una programa de formación debes asegurarte de que es lo que ofrece éste y cuales han sido los resultados del mismo –con otras personas– no a corto sino a largo plazo.

Metamorfosis1

Y si, no soy motivador, soy un facilitador de procesos de cambio, por eso cuando me pregunta a que me dedico –puede se que para algunos puede sonar muy pretencioso- mi respuesta es: Me dedico a transformar vidas.

SI tienes algún comentario, inquietud o pregunta en relación al contenido de este articulo por favor házmelo sabe.

 

Cómo siempre, mucho agradeceré si decides compartir esta información con otras personas y a través de las redes sociales.

 

Un abrazo

 

Guillermo Erazo

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