Quizá para algunos resulte un tanto fuerte y desconcertante el nombre que he dado a este articulo, sobre todo con la educación que hemos recibido pero dame oportunidad de explicarte a que me refiero.

Es frecuente, en la práctica terapéutica, encontrarse con el caso de quien busca ayuda profesional para superar un problema emocional generado a partir de la ruptura de una relación.

De alguna manera, es natural que tras la perdida de alguien, experimentemos una sensación de tristeza o desazónEl problema surge cuando la persona se queda “atorada” en ese estadoexperimentando además la sensación de que con la persona que se ha ido, se ha ido también “la posibilidad de ser feliz”.

Algunos otros tienen un enorme temor a quedarse solos y eso les lleva a mantener una relación que aunque no siempre satisfactoria, es mejor que nada. “al menos tengo a alguien” “la verdad no soportaría estar solo(a)”

Desde pequeños nos hacen creer que para estar bien necesitamos a alguien más para poder ser felices.

media naranjaExisten una serie de expresiones que todos hemos escuchado alguna vez y que nos hablan de esto: “sólo a tu lado soy feliz”, “sin ti mi vida no tiene sentido”, “es mi media naranja”, “tú le das sentido a mi vida”.

Todo eso va ejerciendo en muchos de nosotros un efecto nocivo. Nos lleva, sin darnos cuenta, a depositar sobre el otro la responsabilidad de nuestro bienestar y nuestra felicidad, razón por la cual nos volvemos dependientes de esa persona. Asumimos que es ella quien ofrece a nuestra vida la posibilidad de estar bien.

Posiblemente al principio resulte difícil aceptar que estando solo(a) puedo sentirme bien, y esto se debe al fuerte condicionamiento que hemos desarrollado en relación a nuestra creencia.

No estoy sugiriéndote que asumas una postura egoísta e indiferente hacia los demás, no. No pretendo decir que no sea importante compartir tu tiempo y tu vida con otras personas. Lo que busco, es que te des cuenta y que aceptes –si estás de acuerdo- que no necesitas a nadie para sentirte bien y ser feliz. Finalmente, el sentirse bien o no, el ser feliz o no serlo es una elección que cada uno de nosotros puede tomar. Además, cuando aceptas que eres tú el responsable de tu bienestar y tu felicidad, tiendes a establecer relaciones más saludables, dejando de ser absorbente y posesivo, dando paso al respeto, la confianza y la libertad para ti y para el otro.

De esta manera, si alguien esta a tu lado, puedes disfrutar de su compañía e incrementar tu felicidad pero cuando esta persona se aleja o sale de tu vida, no pierdes tu capacidad para ser feliz pues esta no depende de ella, sino de ti y es ahí donde reside tu poderen tu capacidad para elegir como quieres sentirte, como quieres vivir.

Una forma diferente de explicarlo sería: Si estas a mi lado lo disfruto y puedo experimentar más felicidad, pero si te vas, tu partida no me impide sentirme bien y ser feliz. Puedo estar bien aún sin ti, y no es que no me importes, sólo que acepto y asumo que la fuente de mi bienestar esta en mi, que mi felicidad sólo depende de mi y de nadie más. Y es mi decisión ceder mi poder o mantenerlo.

Cuando tú te vas, el sol no se apaga, mi felicidad no se desvanece, tengo la capacidad de sentirme bien y puedo promover mi felicidad y si estas a mi lado, puedo disfrutar aún más de tu presencia.

Sola y feliz

La verdad, es que no necesitas a nadie para ser feliz, para sentirte bien, si tú así lo decides. Y lo más importante es que ese bienestar logra alcanzar a otros y nos lleva a establecer relaciones más sanas.

 

Así que recuerda, sólo tú eres la (el) responsable de tu felicidad.

 

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Nos encontramos pronto mientras tanto, recibe un abrazo.

 

 

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