Hoy más que nunca sea hace necesario aprender a dirigir nuestra atención y nuestro pensamiento, de no hacerlo seguiremos expuestos a ser contaminados con contenidos basura que otros desean que consumamos y sólo nos llevan a vivir en un estado de estrés permanente, minando nuestro bienestar emocional y nuestra calidad de vida.

Y esto es así porque los diferentes medios de comunicación a los que se tiene acceso –prensa, radio, televisión- y desafortunadamente, también, las redes sociales están inundados de una serie de publicaciones de carácter negativo, alarmante, amarillista o de nota roja, esto trae como consecuencia que la gente viva en un estado de ansiedad, preocupación, temor, negatividad constante, resultado de esta exposición a ese contenido basura.

Aquello en lo que te enfocas se expande.

Luego entonces, una de las cosas que debemos hacer es darnos cuenta que si bien es cierto existen cosas desagradables y negativas en nuestro entorno también existen cosas a las que vale la pena prestar nuestra atención, cosas que son estimulantes, que nos hablan del crecimiento, cosas que hablan de la bondad de la gente y la belleza de la vida.

Sin embargo, debido a esta tendencia generalizada de destacar lo malo, vivimos en un estado de negatividad que sea ha convertido en el estado natural de la mayoría de las personas.

¿Por qué se da esto? es importante señalar que nuestro cerebro fue equipado para estar atento a las cosas negativas que suceden. Este mecanismo tenía la función de mantener en alerta a nuestros antepasados ante aquellas cosas que podían ser interpretadas como amenazas, aquellas cosas peligrosas que sucedían en el entorno y ponían en riesgo su seguridad con la finalidad de mantenerle a salvo y preservar su vida.

Dicho mecanismo sigue funcionando hoy en día en nuestro cerebro y aunque sigue siendo útil en algunos momentos, desafortunadamente hay otros en los que puede actuar en nuestra contra al sobre sobredimensionar o interpretar como amenaza, algunas situaciones que no necesariamente lo son.

Es precisamente este mecanismo el que nos lleva a dirigir nuestra atención y nuestro enfoque hacia el lado malo de las cosas, hacia las cosas negativas y por eso es tan fácil que prestemos atención y nos enfoquemos en ellas, el problema es que esta tendencia afecta nuestro bienestar emocional, nuestro desempeño cotidiano y en consecuencia nuestra calidad de vida.

Por eso, hoy en día se hace necesario que podamos prestar atención y dirigir nuestro pensamiento hacia aquellas cosas buenas que también existen en la vida y en el mundo porque, si bien es cierto, no podemos negar las cosas malas que están sucediendo, también es cierto que, día a día, en nuestra vida suceden cosas buenas, maravillosas, cosas hermosas en las que podríamos y sería conveniente enfocarnos para alimentar a nuestro ser de una manera más positiva y más útil. Pues son estas situaciones precisamente, las que pueden llevarnos a reconocer y a reconectarnos con lo bueno de la vida y de la gente, a experimentar gozo por la vida y por lo que vivimos y nos van a permitir enfocar nuestras energías y nuestras acciones en una dirección mas estimulante y enriquecedora.

Porque lo creas o no, aquello en lo que te enfocas se expande e influye fuertemente tu forma de pensar y de actuar, en tu forma de experimentar tu vida. Por eso quiero preguntarte: ¿cómo quieres que sea el mundo en el que vives? ¿cómo quieres que sea el mundo que vean y vivan tus hijos, tus seres queridos?

Tú puedes hacer tu parte para hacer de este mundo algo mejor y es por eso que quiero hacerte una invitación para que te sumes a crear una movimiento de influencia positiva empezando por dirigir tu atención y tus pensamientos hacia aquellas cosas buenas que te rodean, las cosas buenas que están sucediendo día con día en “el mundo que vives” y claro esta, no sólo ha ser observador de lo bueno, sino a ser un creador, un “provocador” de cosas buenas, de buenos momentos, de experiencias enriquecedoras y constructivas.

Te invito a ser un “emisario” de buenas noticas, ya basta de mensajes negros y desalentadores, seamos emisarios y actores de cosas que estimulen y nos lleven a crear esperanza en los demás y en nosotros mismo, a descubrir y compartir todo lo bueno que la vida nos ofrece, a descubrir y compartir lo bueno que las personas son capaces de dar y hacer por los demás, porque a pesar de todo, sigo creyendo que en cada uno de nosotros hay una enorme bondad, una gran capacidad para crear armonía, para experimentar buenos sentimientos y compartirlos con otros, generando así “una onda expansiva” de bienestar.

Tú y yo, juntos podemos comenzar a transformar “el mundo” en el que vivimos, la cuestión es saber si lo deseas, si estas dispuesto a hacer tu parte.

Recuerda: Lo que esta mal siempre esta presente, lo que esta bien también ¿qué quieres ver?

 

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Nos encontramos pronto, mientras tanto, recibe un abrazo.

 

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